Estados Unidos.- Una niña llamada Lucy Blaylock ha llegado para recordarnos que siempre podemos aportar nuestro granito de arena para hacer de este mundo un lugar mejor.

Lucy, quien tiene 11 años, aprendió a coser cuando se acercaba el cumpleaños de una de sus mejores amigas y quería sorprenderla con una linda cobija hecha por ella misma.

La pequeña quedó tan feliz con el resultado que decidió acudir a las redes sociales para ofrecer sus servicios y coser mantas para cualquier niño que necesitara de abrigo.

En cuestión de días, muchas personas habían respondido su mensaje. Familiares de niños con cáncer, autismo o víctimas de tratos injustos querían que Lucy les hiciera una manta.

Veronica Blaylock, su madre, le dijo que era hora de decidir a quién ayudaría. Parecía imposible contar con el tiempo suficiente para aceptar todos los pedidos.

“Lucy comenzó a llorar. No quería dejar a nadie sin manta. Quería ayudar a todos los niños así que comenzó a coser de inmediato”, explicó Veronica.

Desde entonces, la dulce niña no ha parado. Sus habilidades han resultado más especiales y útiles que nunca durante los tiempos de coronavirus. Muchas personas le han pedido ayuda con las máscaras así que se encuentra aprovechando todo su tiempo libre para coser y continuar con sus donaciones.

“Cuando somos amables ayudamos a que el mundo sea un lugar mejor. No es necesario esperar a ser grandes. Siempre podemos ayudar”, dijo Lucy.

“Me hace mucha ilusión pensar que los niños reciben mi regalo y sientan que alguien los quiere. Es bonito saber que estoy ayudando a que muchos se sientan amados”, dijo Lucy.

La Asociación Ronald McDonald House está trabajando con ella y se encarga de repartir las hermosas piezas de Lucy por todo el país. Para asegurarse de que el gesto sea aún más especial, Lucy firma todas sus costuras con un lindo corazón que cose a mano.

Fuente: http://uniradioinforma.com

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