Agencias.- Rachel Pighills, de 33 años, tiene una enfermedad que le impide girar su cabeza hacia la izquierda porque pondría en peligro su vida. El pasado mes de julio los médicos dieron con el diagnóstico.

Para ella, girar la cabeza hacia la izquierda puede ser mortal, se le dislocaría la columna cervical y podría morir. Como medida preventiva usa un collarín, aunque no puede usarlo durante cuatro horas continuas porque perdería masa muscular.

Rachel confiesa que su enfermedad le da mucho miedo, pero adquiere fortaleza por el amor que siente por su hija.

“Mi columna cervical se disloca parcialmente cuando giro la cabeza hacia la izquierda. Si se disloca por completo, eso sería decapitación interna y me moriría al instante”, dijo en una entrevista que ofreció para una conocida cadena de noticias.

Rachel tiene varias enfermedades que afectan su médula espinal y su cabeza, padece invaginación o impresión basilar, su cráneo se hunde sobre su columna vertebral presionando el tronco encefálico.

Las enfermedades de Rachel impiden que pueda soportar el peso de su cabeza, un simple giro puede acabar con su vida. La parte superior de su columna ejerce presión hacia la base del cráneo.

Asimismo, tiene inestabilidad atlantoaxial (compresión de la médula espinal), también le diagnosticaron platibasia, un aplastamiento en la base del cráneo y síndrome medular cervical, causado por la compresión cerebral que padece.

Solamente hay tres cirujanos plásticos en el mundo capaces de acabar con el sufrimiento de Rachel, el más cercano está en Barcelona, España y el tratamiento cuesta 174 mil dólares.

La familia de Rachel emprendió una campaña de recaudación de fondos y hasta ahora han logrado reunir 16 mil 337 euros. Necesita someterse a dos procedimientos quirúrgicos, primero uno para eliminar el hueso de la vértebra del eje que comprime su cerebro, y otro para fusionar el cráneo y el cuello.

Para Rachel es todo un desafío enfrentar su condición, “vivo con constante temor a sufrir parálisis y morirme. Es difícil describir ese sentimiento. Siento que no puedo hacer nada. Voy a trabajar unas horas al día, vuelvo a casa y me acuesto horizontalmente en el sofá, no hago nada más”, relató.

Rachel está casada y tiene una hija de 12 años, hasta el 2017 tuvo una vida normal, todo cambió cuando comenzó a tomar un medicamento para su sistema inmunitario.

Comenzó a vomitar en exceso y se dirigió de urgencia al hospital, perdió 38 kilos en apenas seis semanas. Pensó que padecía un trastorno alimenticio que asoció al estrés que sufría durante los preparativos de su boda.

Dejó de tomar el medicamento, pero sus síntomas continuaban. Hasta que le diagnosticaron la enfermedad de Addison, causada porque su organismo no produce suficientes hormonas de cortisol y aldosterona.

Tenía dolores de cabeza insoportables, se sentía muy débil y mareada. Perdió la capacidad de mover sus piernas.

Hasta que finalmente recibió el diagnóstico y ahora pide ayuda para recaudar el dinero necesario para operarse.

Por: http://uniradioinforma.com

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