La nacionalización de la industria eléctrica se consumó el 27 de septiembre de 1960. 

TIJUANA, B.C.- En momentos en que el Gobierno de México busca recuperar la rectoría del Estado sobre la industria eléctrica, resulta pertinente examinar las circunstancias históricas que dieron origen a la nacionalización de este sector estratégico, cuyo 60 aniversario se consumó el pasado 27 de septiembre.

Con ese tema, el Centro Cultural Tijuana, organismo de la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, en colaboración con el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Autónoma de Baja California, dan inicio al ciclo mensual de conferencias de este año trayendo a la memoria un suceso registrado más de medio siglo atrás, pero cuyas reverberaciones se extienden hasta el presente.

Consagrado a la historia de Baja California y a temas que tengan incidencia en el estado, el ciclo de conferencias arranca este jueves 11 de febrero en punto de las 18:00 horas (tiempo del Pacífico) con la videoconferencia del Dr. Jesús Méndez Reyes, quien hablará sobre el “60 aniversario de la nacionalización de la industria eléctrica”.

La conferencia del Dr. Méndez Reyes, académico del Instituto de Investigaciones Históricas de la UABC, será transmitida a través de la cuenta de Facebook cecut.mx, en el marco de la campaña nacional Contigo en la Distancia de la Secretaría de Cultura federal.

Doctor en Historia por El Colegio de México, Jesús Méndez Reyes ha realizado, entre otras actividades, estancias postdoctorales de investigación en El Colegio de la Frontera Norte y el Centro de Estudios de la Argentina Rural perteneciente a la Universidad Nacional de Quilmes, Argentina, así como un diplomado en Nueva Historia Económica y una licenciatura en Economía en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Sin demérito alguno de su importancia, lo que pasó a la historia como “la nacionalización de la industria eléctrica” suele identificarse con el mensaje que el entonces presidente Adolfo López Mateos dirigió en 1960 al pueblo de México para anunciarle “la adquisición por parte del gobierno de los intereses extranjeros en la producción y distribución de energía eléctrica”.

La decisión tenía, desde luego, sus antecedentes: “Hacía varias décadas que el gobierno y las empresas eléctricas extranjeras se encontraban en pugna debido a una sistemática renuencia oficial para autorizar los aumentos en las tarifas solicitadas por las empresas y la consiguiente negativa de éstas a invertir en la expansión de la red eléctrica al ritmo que demandaba el crecimiento económico general”, explica el doctor Lorenzo Meyer en “La encrucijada”, Historia general de México, Tomo 2 (México, 1981, El Colegio de México).

En el ambiente de tensión de esos años entre gobierno y el sector privado, las dos empresas más importantes de generación eléctrica –la Mexican Light and Power Company y la American Foreing Power– aceptaron al fin vender sus activos al gobierno de la República y “un año más tarde el Estado adquirió otras empresas menores, de tal suerte que toda la producción eléctrica quedó directamente bajo control oficial”, precisa el Dr. Meyer.

El partido en el poder en esa época manejó el episodio como una conquista más de los gobiernos emanados de la Revolución Mexicana que en 1960, año de la nacionalización de la industria eléctrica, celebraba medio siglo de existencia, con un devenir lleno de claroscuros, pero cuyo resultado final, según estaba a la vista, era el paulatino alejamiento de las demandas populares que le dieron origen.

A partir de esa decisión de política pública, la Comisión Federal de Electricidad, que existía desde 1937 pero había mantenido una posición marginal en el mercado, aumentó progresivamente su capacidad de generación eléctrica y extendió la red de distribución a lo largo del país, hasta llegar al momento actual en el que, ante la progresiva presencia de empresas de capital privado y las reformas de ley de las últimas tres décadas que facilitaron la expansión de sus intereses en el sector, el actual Gobierno de la República se propone, ante tal panorama, reafirmar la rectoría del Estado, lo que hoy como antaño genera pugnas con le empresa privada.

Como se advierte, la revisión del pasado presta grandes servicios a la comprensión del presente. Únase a la conversación global sobre el tema de la nacionalización de la industria eléctrica este jueves 11 de febrero.

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                   Jesús Méndez Reyes es doctor en Historia por El Colegio de México.