Estados Unidos.- La historia protagonizada por Gunner, un golden retriever de 8 años, y Delta, un delfín de 10, se ha vuelto viral.

Todo comenzó cuando ambos se conocieron en el Dolphin Research Center de Florida hace ocho años, luego de que Marie Blanton, que trabaja como entrenadora en el centro, llevara a su perro de visita al lugar.

Marie relató que una de sus misiones como entrenadora es propiciar las relaciones cercanas con los delfines, lo suficiente como para que puedan saber todo sobre su carácter y comportamiento. Pensando en ello, llevó a su cachorro de 8 semanas para que conociera a uno de los mamíferos acuáticos.

La entrenadora esperaba que durante la primera visita, el cachorro podría ponerse nervioso y ladrar o correr sin control, pero al contrario de ello, solo entró y se echó a descansar en uno de los muelles; «Gunner simplemente se acostó y observó», dijo Blanton.

El nuevo visitante que además no parecía ningún peligro intrigó a Delta, un delfín de dos años que se acercó con actitud «amigable, juguetona y curiosa». Así sucedió cada vez que el perro visitaba el acuario, él llegaba, se echaba y al poco tiempo Delta se acercaba y le llevaba uno de sus juguetes, como invitándolo a jugar.

Con el tiempo, la amistad entre Gunner y Delta comenzó a dar frutos, el can empezó a tomar los juguetes y el delfín no dejaba de acercarse al muelle cada vez que veía a su amigo. Ahora ambos han crecido, así que el perro ya no puede acompañar a Marie al trabajo todos los días, pero eso no ha impedido que Delta lo recuerde y se acerque a saludar cada que se les presenta la oportunidad.

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