MÉXICO.- El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad autoinmune, es decir, que el sistema inmunológico ataca sus propias células y tejidos sanos, además afecta las articulaciones, los riñones, las membranas mucosas y las paredes de los vasos sanguíneos.

Aproximadamente del 70 al 90 por ciento de las personas con lupus son mujeres de entre 20 y 30 años, aunque también puede aparecer en edad infantil y en adultos mayores, la causa suele ser desconocida, sin embargo, el uso de algunos fármacos que se utilizan para tratar enfermedades del corazón y la tuberculosis aumentan las probabilidades de padecerla.

También existe un tipo de lupus llamado discoide, el cual sólo afecta a la piel, en este proceso aparecen erupciones de forma redondeada, a veces con cicatrización y pérdida de pelo en las áreas afectadas.

En el 10 por ciento de las personas, aparecen manifestaciones del lupus sistémico, por ejemplo, las que afectan a las articulaciones, los riñones y el cerebro, pero suelen ser leves, de acuerdo con el Manual de Merck de Información Médica General.

Los síntomas varían, ya que la enfermedad tiene períodos de exacerbación y de remisión, es decir, existe la ausencia parcial o completa de síntomas, pero pueden comenzar con fiebre, dolores de cabeza intensos, finalmente algunos incluso pueden afectar cualquier sistema orgánico.

Las personas con lupus también pueden desarrollar problemas articulares, en la piel, en las membranas mucosas, pulmonares, cardíacos, de los ganglios linfáticos y del bazo, del sistema nervioso, renales, sanguíneos, del tracto gastrointestinal y en el embarazo.

El médico se basa en los síntomas, además de una cuidadosa exploración física, análisis de sangre, análisis de anticuerpos, analíticas que detectan la presencia de proteínas o glóbulos rojos en la orina o una elevación de creatinina en la sangre, para diagnosticar la enfermedad.

La dosis y la duración del tratamiento dependen de los órganos que el paciente tenga afectados y del grado de actividad de la inflamación, el objetivo es disminuirla y esto a su vez ayudaría a prevenir cualquier daño. En algunos casos se pueden tratar con fármacos.

Es importante mencionar que la persona que padece esta enfermedad debe controlar lo mejor posible otros factores de riesgo, por ejemplo, la hipertensión arterial y niveles elevados de colesterol, por ello deben mantener un estilo de vida saludable que incluya dieta sana y ejercicio, acorde a las necesidades de cada paciente.

Fuente uniradioinforma.com