Agencias.- Algunas abuelas jóvenes -y no tan jóvenes- nos sorprenden con su soltura en el manejo de la tecnología. Pasan largas horas en redes sociales como Facebook, y, llevadas por el amor a su familia y especialmente a sus nietos, comparten y comentan fotos de los pequeños, sin darse cuenta que eso podría tener efectos más graves de lo que imaginan.

Desde que desde el año 2018, el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) de la Unión Europea, entró en vigencia, el asunto de la privacidad es mucho más delicado.

Y hay que conocer exactamente qué dice la ley para evitar el mal rato que ha tenido que pasar una abuela en Los Países Bajos.

Un juez ha ordenado a la mujer eliminar todas las fotos de sus nietos que publicó sin permiso en Facebook y Pinterest

La abuela había estado separada de su hija durante un año. Pero en un momento, la hija descubrió varias fotos de los pequeños en las redes sociales de su madre, algo que no le gustó.

Tras insistirle varias veces que por favor las retirara, la anciana se negó repetidamente. Así que el enfrentamiento entre madre e hija llegó a los tribunales.

El juez interpretó que su actuación iba en contra de la GDPR, a pesar de que la ley dice que no se aplica al procesamiento de datos “puramente personal” o “doméstico”. Pero en este caso hizo una excepción, ya que al publicarlas en redes sociales pueden llegar a un público más amplio, además de no tener consentimiento, según dictamina el fallo.

“Con Facebook, no se puede descartar que las fotos colocadas se puedan distribuir y terminar en manos de terceros”, dice el juez.

La abuela deberá eliminar las fotos o en caso contrario, atenerse a pagar una multa de 50 euros por cada día que no cumpla con la orden, hasta una multa máxima de 1.000 euros.

Además, si publica más imágenes de los niños en el futuro, recibirá una multa de 50 euros adicionales por cada día de incumplimiento.

El juez ha querido valerse de este fallo excepcional para llamar a la reflexión, para que los abuelos e incluso los padres piensen dos veces antes de publicar fotos, no solo de menores, sino de otras personas, en las redes.

Es muy probable que tanto los pequeños cuando crezcan, o los demás, no quieran que se compartan, y eso puede tener efectos legales, como en este caso.

“Creo que el fallo sorprenderá a muchas personas que probablemente no piensen demasiado antes de twittear o publicar fotos”, dijo Neil Brown, abogado de tecnología de Decoded Legal.

Esta polémica resolución ha desatado un intenso debate en las redes. Hay muchos que defienden la postura del juez, incluso por el peligro que supone para la seguridad de los niños que sus fotos estén circulando por las redes.

Mientras que otros aseguran que es exagerado y que si no se hace con mala intención y usando todos los mecanismos de privacidad que ofrecen las propias redes sociales, consideran que no hay qué temer.

Otros tienen lástima de la pobre abuela, ya que al no ver a sus nietos era probablemente su manera de expresarles su amor. Y que la hija haya llegado tan lejos es realmente lamentable.

Sin embargo, queda el dilema de si los niños tienen derecho a ser preguntados si realmente quieren ser expuestos y convertirse en meros instrumentos para que sus padres y abuelos ostenten de ellos en Internet.

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